El impedimento a crecer es muchas veces el miedo a dar un primer paso.

Sí. Dar un primer paso.

¿Es difícil? Sí.
¿Incómodo? Totalmente.
¿Vas a fallar? Es posible.

Pero el gran consejo es que, al ejecutarlo, ya tienes un aprendizaje.

Puede ser positivo o negativo. Es un mensaje con datos de qué funcionó y qué no.

Tocará analizarlo. Claro.

Pero, lo interesante es que es real.

Te invito a que juegues con esos riesgos calculados.

No te digo que todo lo hagas a lo tonto. Si no más bien, pensemos si lo que nos limita a realizar la primera acción no es un problema de ego.

O miedo. Tal vez.

O simplemente no nos sentimos lo suficientemente confiados.

Sea lo que sea, no juegues a la perfección.

Sí. Mantén el estándar alto, pero no seas perfecto.

Mejor sé hábil. Ágil. Muévete. Propón ideas al mundo y da ese primer salto si quieres hacerlo.

Planear está bien y mantenerte en flote a jugar seguro puede funcionar.

Pero no pienses que por tener absolutamente todo marcado, trazado, imaginado, te va a llevar a ganar.

En serio, insisto, muévete. Da el primer paso.

Esa empresa que tanto quieres entrar. Envía un mensaje.
Ese cliente que quieres cerrar. Pregúntale.
Ese viaje que quieres hacer. Haz un primer pago.

Luego, vemos qué sucede. Lo resolverás con determinación y compromiso porque ya lo diste.

Y hay una alta probabilidad de que avances, aprendas y mientras más lo hagas, disfrutes más tu vida.


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