Whitney leaning against a railing on a downtown street

Vida

Mi cumpleaños 34. Círculos íntimos y cuidando la salud.

Comparto una experiencia que me he guardado por años.


Es 2019. Tres meses antes del COVID.

Estoy entrando en camilla a una habitación luminosa. Me encuentro en bata de hospital. Tendré una cirugía en el cual me quitarán un tumor llamado feocromocitoma. Enorme. Afectando todo mi cuerpo.

Debe de salir ya, porque en la medida que ha avanzado, seguirá alterando exponencialmente mis hormonas.

Las probabilidades de sobrevivir son aleatorias. Ni buenas ni malas, solo aleatorias.

Es una cirugía difícil de acuerdo a los diagnósticos. Mis doctores son optimistas pero se les nota la seriedad y conocen las complicaciones posibles. Dependerá de múltiples circunstancias.

Tampoco estoy en buena condición física en ese momento, pero siento a mi cuerpo que lo está dando todo.

5 minutos te daremos la anestesia y empezaremos.

En ese momento, mi mente se aclara. Estos pueden ser mis últimos 5 minutos de vida.

Las enfermeras muy amables se acercan para decirme que no me ponga nervioso. Pero, yo estaba bien. De hecho, me reí. Me reí a gusto.

A la velocidad de la luz pasaron tantos recuerdos. Personas importantes que habían tocado mi corazón, con las cuales compartí muchos momentos, experiencias, viajes.

Recordé a las que estaban a lado, luchando conmigo, en la punta del acantilado, esperando el resultado de esto, con la confianza de que iba a luchar con todas mis fuerzas. Agradecido de tanto y de saber mi sentir hacia ellas.

Por otro lado, pensé en las que ya no estaban, pero, extrañaba tenerlas en mi vida. Y me arrepentía en ese momento.

Después de eso, sentí nostalgia. Acepté que uno no sabe cuando la vida se acaba.

Siempre me contemplé viviendo muchas más décadas. En fin.

Lo acepté. Sonreí y le dije a este tumor "que gane el mejor".

Le hablé a mi cuerpo. "Vamos a pelear. Si perdemos, lo dimos todo y nos vamos tranquilos. Si ganamos, habrá cambios, te lo juro".

Respiré. Me tranquilicé. Dejé ir todos los fallos, malas decisiones pasadas. Enfaticé que viví consciente y feliz.

"1 minuto. Entrará una aguja hacia tu médula".

Sentí la aguja.

Esto no se acaba hasta el último segundo, pero, si se acabará, todo está bien. Gracias vida.

Sin rencores. Sin miedo. Con calma.

Sentí mi corazón latir rápidamente. Se me durmieron los brazos.

Cerré los ojos.

Renacer

Horas después amanecí. Me asusté. No sabía si estaba vivo o no.

En segundos, mis ojos se aclararon. Estaba en terapia intensiva. Vi tantos cables conectados a mi cuerpo que por un momento pensé que era un sueño.

Entró el doctor. Me dijo que fue una operación complicada, pero, a pesar de todo, exitosa. Sacaron el tumor y el laboratorio ya determinó que es benigno. Mi cuerpo respondió impecable.

Han pasado 24 horas.

Todos se fueron. No podía hablar. Había tenido un instrumento que me ayudó a respirar durante toda la operación y estaba muy cansado.

Vi el cuarto a oscuras. Eran las 2:30am con un reloj digital en la esquina del cuarto.

"Estoy vivo. Sobreviví. Tengo una segunda oportunidad."

Murió una parte el día de la operación. Y nació otra. Una con más humildad, más empática, más estratégica, más amorosa.

No lo niego. Mi cuerpo se sentía destrozado, pero triunfante. Fue la primera noche en años que dormí sin que nada y todo importara.

¿Qué fue todo esto?

Un día a la vez

Con los días y meses, la recuperación fue lenta y desesperante.

Pero en un punto, me recuperé al 100%.

Al volver a sentarme y abrir mi computadora luego de un tiempo, me generaba lágrimas. No podía creer que iba a regresar a ser yo, después de haber sufrido por meses una condición que te limitaba a moverte y si exagerabas, podías generar un infarto.

Todo está bien. Debo recuperar mi vida.

Eso si. Pesaba 54kgs. Mi peso ideal era 68kgs. Había un camino por recorrer.

Dos años después

Soy una persona más tranquila. Más calmada. Más estratégica.

Y soy optimista. Muy positiva. Antes pensaba que ser así era algo malo, lo intentaba borrar de mi personalidad. Pero hoy no. Es parte de mí y lo he llegado a aceptar con los brazos abiertos.

Por años trabajé al límite pensando en que me desperdiciaba cuando no era productivo cada segundo. Me desvelaba pensando en que si un día moría y no lograba "mi máximo nivel" o no alcanzaba el cambio en el mundo que tanto "vislumbraba", todo había sido un desperdicio. Muy equivocado.

Hoy, Mike de 34 años, tengo claridad y puedo compartir con mayor serenidad.

Incluso, abrí mi canal de YouTube para hablar de programación pero, también, quiero hablar del estilo de vida del programador. Hablar más de estos hábitos buenos y no tann buenos.

En las siguientes semanas reanudaré publicaciones. Me he tardado porque mi cuerpo ha ido poco a poco, pero ya estoy listo.

A lo bueno. Dos aprendizajes.

Hoy quiero compartirte dos aprendizajes, que dan para este cumpleaños.

Los demás espero hablarlos en más artículos o contigo con un café (por Zoom o cuando ya se pueda salir con confianza).

Primer aprendizaje. Fortalecer tu círculo íntimo.

Ten a tu círculo íntimo, el que te hace crecer, cerca, muy cerca. Pregunta cómo están. Mantente presente.

Pueden amigos, familia, personas del trabajo con las que te sientes muy bien.

"En la vida llegamos solos y nos vamos solos". Muy común escuchar la frase. Pero somos humanos. Nuestra naturaleza fue diseñada para convivir. En tus momentos donde puede ser el final no estás pensando en el mail que no envié al proveedor, si no en todo lo que hubiera querido decir o hacer y estaba dentro de mis posibilidades.

Pero, la profesión es importante, ¿no?.

Perseguir la profesion está bien. Yo sigo siendo esa persona intensa que trabaja en múltiples proyectos, conoce gente por como puede y se lleva a su máximo. Pero no hay que dejar de lado tus relaciones. Jamás.

Si por algún motivo desconfías o te parece una pérdida de tiempo tu círculo íntimo, acércate a terapia. Hablar de las frustraciones y entender nuestros patrones de comportamiento es lo que nos permite crecer.

Llegar a esta conclusión fue el resultado de muchas sesiones.

Te recomiendo "Terapify".

Segundo aprendizaje. Revisa tu salud

Ojalá, en serio, ojalá hubiera hecho 'check-up' anuales. Revisiones de salud al año. Cuestan 30 USD. En algunos centros de salud, son gratuitos.

Mi ex-feocromocitoma fue un tumor que aparece en las glándulas suprarrenales de manera espontánea. Se considera genética incluso. Sin embargo, es posible detectarla bajo ciertos síntomas y con el seguimiento de médicos.

Cuando me la detectaron, me preguntaron cómo había aguantado tanto.

Por 6 años (si, 6 años) evité acercarme a la medicina. A toda costa. Por la idea de que "si no estás enfermo, no es necesario".

Sí es necesario revisarte. Cambia de opinión si no lo ves así.

Ve, chécate, ten una claridad de tu cuerpo e identifica si no necesita ayuda.

Y si sí, excelente, hay que tratarlo. Siempre ten dos o tres opiniones si no estás convencido, pero trátalo.

¿El dinero es problema? Acércate a tu círculo íntimo y/o conoce plataformas como Donadora, que pueden apoyarte

También conocer sobre seguros de salud vale la pena. Algún día hablaré un artículo completo de esto. Fue un descubrimiento para mí y uno quiere tomar un "bootcamp" de seguros de vida cuando está postrado en cama. No. Hagámoslo cuando no lo necesitamos.

Por favor, cuida tu salud y ábrete camino con la opinión de expertos para tomar mejores decisiones.

Un regalo de cumpleaños

Antes de cerrar, quiero pedirte dos favores que sé que podrán alegrate este día:

  • Envía un mensaje a alguien que estimes mucho, y dile te quiero. Si sabes que está en tu nivel íntimo, dile te amo. Que estás presente. No te quedes con ese mensaje guardado en la mente, como yo lo hice en esa camilla. Haz que fluya esa sensación.
  • Sonríe al artículo y sigue tu día. Estamos vivos.

Muy feliz de que me hayas leído hoy.

Si estás en mi círculo profesional y necesitas ayuda con lo que sea, escríbeme. Por cualquier red. Puede que diga o enseñe lo que necesites realmente, o tal vez no, pero cuentas conmigo.

Si te encuentras en mi círculo íntimo, te juro estar presente. Tú sabes quién eres. Te aprecio y admiro por todo lo que eres y haces. Gracias por estar aquí.

Y, Mike, todo está bien. Si vuelves a estar ahí, recuerda que desde ese día, lo hemos hecho, aún mejor.

Feliz cumpleaños 🎂 😉 ❤️.