Todos somos vendedores

Cuando inicié a estudiar profesionalmente ventas, los primeros consejos que leía eran muy directos:

Todos sabemos vender. TODOS. Lo hacemos con lo que nos gusta y se relaciona con nuestra filosofía, gustos y valores.

No podrás abrir esa puerta laboral, emocional, profesional, si tú no abres la primera conversación.

No podrás crear una relación si no aprendes a escuchar y entender.

No podrás resolver problemas más grandes si no haces las preguntas correctas.

La dificultad para ejecutar todo esto te orilla a practicar duro.

Asumir que la incomodidad nunca se irá y te encontrarás con muchas, MUCHAS, personas que no les importará hacerte a un lado, ignorarte ó incluso cerrarte la puerta cuando presentes algún tipo de propuesta.

Y, están plenamente en su derecho.

Lo que sucede es que tú no eres la prioridad.

Para que lo seas, se deben de cumplir ciertas condiciones de confianza y comunicación.

Y, aquí es donde viene la lección más importante de todo este artículo.

No te tomes absolutamente NADA personal.

Si te rechazan ó no logras empatizar con alguien que no conoces, probablemente no era el momento ó el lugar.

Sé que suena cliché, pero es cierto.

Al estar trabajando en varias industrias, la única variable que siempre observo es que todo coincide en momento y forma.

Y, el truco está en que, a pesar de que existan muchas tácticas para crear confianza, si realmente quieres avanzar con ese objetivo profesional y fuiste rechazado la primera vez, debes estar ahí nuevamente, participando. Intentarlo otra vez. Atento.

Haz ese "follow-up" constante.

No para "cerrar el negocio", sino para saber genuinamente cómo va.

Lo sé.

Puede llegar a ser complicado y no te garantizo cuándo avanzarás, pero ese es el arte de los negocios.

Dar el seguimiento constante y saber dejar ir cuando es necesario.

Todo esto me lleva a que abrir conversaciones implica un riesgo de ser vulnerables ante cualquier reacción, pero mientras te mantengas sereno, enfocado y el propósito correcto, todo estará bien.

Como último consejo, abre muchas pláticas.

Que de una no dependa todo.

Al final, la idea es trabajar con personas que estén sincronizadas contigo y puedan coincidir apoyarse mutuamente.



Mike Nieva

Mike Nieva

Activando marcas personales, desarrollando software e impulsando empresas con alta misión educativa.